lunes, 23 de marzo de 2009

29 Aniversario de su martirio

“El que esté en  conflictos con el  pueblo estará en  conflictos conmigo”

 20/8/1978


Los ricos gobiernan

por un fraude electoral

optado por la gente pobre y trabajaba, a la par del campesinado, en defensa de sus derechos y dignidad. El Padre Rutilio fue

asesinado por la Guardia Nacional el 12 de marzo de 1977.

Monseñor Romero, con el pueblo Ante este hecho tan grave, Monseñor Romero reunió a todos los sacerdotes de la arquidiócesis y juntos acordaron suspender todas las misas en la arquidiócesis y celebrar una Misa única en la catedral; además, Monseñor Romero dijo que no asistiría a ningún acto oficial del Gobierno, mientras éste no investigara y enjuiciara a los responsables del asesinato.

Y Monseñor Romero cumplió su palabra. El día 1 de julio de 1977, fecha en que tomó posesión Carlos H. Romero como Presidente de El Salvador, Fraude electoral El 20 de febrero de 1977 hubo elecciones presidenciales. Ganó lacoalición de la Unión Nacional Opositora (UNO), que estaba integrada por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), el Movimiento Nacional Revolucionario (MNR ) y la Unión Democrática Nacionalista (UDN), esta última vinculada al Partido Comunista de El Salvador

(PCS).A pesar del claro triunfo, la oligarquía y los militares hicieron fraude e impusieron al candidato del Partido de Conciliación Nacional (PCN), un militar llamado CarlosHumberto Romero.

El pueblo se concentró en la Plaza Libertad para protestar por el fraude y exigir que se respetara el resultado.El 28 de febrero, los militares rodearon la plaza y reprimieron la concentración popular. Hubo, por lo menos, sesenta personas asesinadas. Monseñor Romero, arzobispo En medio de estos acontecimientos, el 22 de febrero, fue nombrado arzobispo de San Salvador,Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien fue promovido por los sectores conservadores de la Iglesia y de la alta sociedad, con el fin de frenar los cambios que se estaban dando en el interior de la Iglesia.

Asesinan a Rutilio Grande

El Padre Rutilio Grande, que trabajaba en la parroquia de Aguilares, era uno de los representantes de estarenovación de la Iglesia, que había San Salvador, 1977. Rutilio Grande García, párroco deAguilares, asesinado el 12 de marzo en una emboscada de la Guardia Nacional en la carretera a El Paisnal. También fueron asesinados sus dos acompañantes, Manuel Solórzano y Nelson Rutilio Lemus. San Salvador, 1977. El Gral. Carlos Humberto Romero y el Dr. Julio Ernesto Astacio, del PCN, se proclaman ganadores después del fraude electoral del 20 de febrerode 1977.

San Salvador, 1977. Cerco militar en la Plaza Libertad después de reprimir la concentración popular que protestaba por el fraude electoral, el 28 de febrero. La Asamblea Legislativa decretó Estado de Sitio por un periodo de 30 días. En agosto de 1977, corrió el rumor de que Monseñor Romero estaba dialogandocon el Presidente, pero Monseñor Romero desmintió la noticia en su homilía y dijo que sería un traidor si estuviera dialogando con el Presidente a espaldas del pueblo.Ya podemos imaginar la sorpresa de los ricos y poderosos, cuando comprobaron que el obispo que ellos mismos habían apoyado para “poner orden”, estaba al lado del pueblo.

viernes, 19 de diciembre de 2008

El Presidente Saca comienza a retractarse

Tomado de Diario Colatino

Recién se dio la filtración de las fotos de un acto cultural del año pasado, en El Paisnal, donde aparecen jóvenes ensayando una “parada militar”, para conmemorar un aniversario más de la muerte del comandante guerrillero, Dimas Rodríguez, el Presidente Saca, quien viajó a Estados Unidos, a despedirse de George W. Bush, anunció que había dado instrucciones a su canciller, para que denunciara ante la ONU y la OEA, el hallazgo de arsenales y entrenamiento militar en la población de El Paisnal, y en 39 sitios más en territorio salvadoreño.

Tanto el alcalde de la mencionada población, como pobladores de la Comunidad “Dimas Rodríguez”, dijeron una y otra vez, que las armas para el ensayo y para la “parada militar”, parte del acto cultural conmemorativo, eran de juguete.

Este diario envió a periodistas a El Paisnal, y comprobó, en efecto, que las armas son de juguete.

La alharaca del Presidente Saca, en Washington, así como de los Ministerios de Defensa y Seguridad Pública, con el acompañamiento de los medios de comunicación de derecha, parece que en el exterior no pasará a más.

Mal haría la ONU y la OEA, en prestarle atención a ese tipo de escándalos, propios de autoridades irresponsables, y, sobre todo, en el marco de una campaña electoral, que la derecha sabe que perderá, de ahí su desesperación.

No creemos que la ONU y la OEA se presten a la campaña sucia del Presidente Saca y el partido ARENA, de ahí que nuestro irresponsable mandatario se esté echando para atrás.

Hace dos días dijo, tras su regreso de los Estados Unidos, que no era necesario solicitar la intervención de la ONU y la OEA, para investigar dichas acciones.

Y es que no es cuestión de que no sea necesario, es que sería una ridiculez que las organismo como la ONU y la OEA, ya de por sí con algún desprestigio, se prestaran a validar actos de campaña política electoral. Y es que, el tema de El Paisnal, no es otra cosa más que una burda utilización electoral, por cierto de muy mal gusto, pero, conociendo a nuestra clase dirigente y política, no se puede esperar otra cosa.

martes, 18 de noviembre de 2008

La paz en Colombia

Libro íntegro del expresidente cubano donde analiza la guerra de Colombia, el movimiento guerrillero y el papel de Estados Unidos (pdf 7 megas)
La paz en Colombia



"La paz en Colombia” de Fidel Castro Ruz. El título y el autor bastarían para convertir a este libro en el más demandado y leído de los días que corren en todo el mundo. Basta mirar el excelente empaque de esta obra de la Editora Política para suponer que sus páginas atesoran el juicio personal del estadista de talla extra que lo firma, sobre un capítulo complicado y oscuro de nuestra época y nuestra región.

Lo que no puede develarnos la vista de cubierta es lo que en realidad resulta ser este libro: nada más y nada menos que un trozo esencial de medio siglo de la historia contemporánea, narrada por uno de sus protagonistas fundamentales, con todos los encantos de una novela, sin faltar ni una letra a los hechos de la vida real.

Aquí se cuenta, con el rigor de detalladas anotaciones en informes y documentos, inéditos hasta hoy, todo aquello que alguna vez quisimos saber sobre las interioridades de las negociaciones entre los diferentes gobiernos de Colombia y la dirección de la Revolución Cubana –con o sin relaciones diplomáticas- para destrabar diálogos de paz, rescatar rehenes y hasta evitar matanzas, como la que pudo provocar el plan del gobierno de Julio César Turbay Ayala para asaltar la embajada dominicana, tomada en los primeros meses de 1980 por un comando del M 19.

Los 16 capítulos del libro –incluyendo la introducción y el Epílogo- contienen revelaciones trascendentes y documentan, por primera vez, acontecimientos que andaban dispersos en recortes de prensa o permanecían desconocidos para muchos, en libros de escasa divulgación.

Otros, dígase, por ejemplo, la narración que hacen al líder de la Revolución, dos cuadros del Departamento América del Comité Central del Partido, sobre la alucinante historia del secuestro y rescate de Juan Carlos Gaviria, hermano del ex Presidente y para entonces (1996) Secretario General de la OEA, César Gaviria, tienen todos los atractivos de la novedad absoluta y tanto de realismo mágico, que el propio Fidel los devela como “Sucesos de ficción”.

Desde las conspiraciones yanquis contra Cuba en la OEA y las dos Declaraciones de La Habana -¿alguien notó antes qué enormes piezas políticas y literarias son?-, hasta las conversaciones de paz de San Vicente del Caguán, el libro nos devuelve a sitios y circunstancias aparentemente conocidos, pero que adquieren un nuevo significado con las luces que de una vez le aportan, un analista político del calibre del autor y los acuciosos investigadores o testimoniantes de primera fila citados por él, como el cronista de El Bogotazo, Arturo Alape, el dirigente comunista Jacobo Arenas, el legendario jefe guerrillero Manuel Marulanda o el ex Presidente, Andrés Pastrana.

Escrito en el estilo directo y rotundo de las Reflexiones, “La paz en Colombia” las trasciende por su extensión y estructura, pero sobre todo por la manera en que ese invaluable testimonio personal se combina con otros, más o menos públicos, de los coprotagonistas de la historia.

Solo un estratega político y militar como Fidel Castro, vinculado además desde el origen y el sentimiento mismo a los acontecimientos que narra, podía armar un conjunto tan coherente con los fragmentos extraídos de esa diversidad de autores y fuentes que nutren los diferentes capítulos, sin demeritar ni desconocer a ninguna de las partes a la vez que sin desprenderse de sus firmes convicciones.

La guerrilla más antigua y el conflicto más largo y violento de América Latina dejan de ser así una circunstancia maldita, para mostrársenos, con sus antecedentes y precedentes, sus causas y consecuencias, desde la perspectiva del más experimentado combatiente e indiscutible líder revolucionario continental.

Más de 400 horas de intenso trabajo –lo confiesa en el Epílogo- desbordan las 265 páginas con las citadas revelaciones y muchas otras sobre los vínculos de la Revolución Cubana con otros destacados movimientos revolucionarios latinoamericanos.

Pero si hubiera que escoger alguna de sus partes como síntesis y resumen, “El valor de los principios” puede decirse que es la esencia misma y acaso ese momento en que adquirimos la certeza de que más que un libro, esta es una hermosa, insuperable, lección de historia y ética.

Arleen Rodríguez

Acceso al libro íntegro 75865 LA PAZ ENCOLOMBIA